habitat

Buenos Aires Anacrónica

LA FOTOGRAFÍA DE CLAUDIO LARREA

No importa cuántas veces hayamos visto una ciudad, siempre guarda una imagen más. Y por efecto otra ciudad posible, superpuesta, paralela, que habita junto a la que conocemos de memoria. Podría decirse que la ciudad está demasiado vista y sin embargo permanece invisible, naturalizada, hecha sentido común, convertida en ícono de la experiencia urbana –la imagen de una ciudad puede alcanzar para conocer la forma de vida que impone.

La ciudad está vista en todos lados, en los medios de comunicación pero también en las redes sociales (una simple etiqueta basta para ver todas las imágenes capturadas en un lugar y en orden cronológico). Y de todos modos las fotografías de Claudio Larrea generan la  impresión de que no sabemos casi nada de la ciudad, que vivimos en otro lado que se parece al que vemos en las imágenes pero que no es el mismo.

Claudio Larrea es un dandy anacrónico, el fotógrafo contemporáneo que saca fotos como si hubiera venido de otro tiempo. Su mirada convierte a Buenos Aires en una ciudad mitológica. Y en esta entrevista conversamos sobre ciudad y arquitectura, cúpulas, halls, la serie El amante de Buenos Aires, la serie República de Waires, las construcciones del peronismo, las influencias del expresionismo alemán y la relación de Buenos Aires con otras ciudades.

AUREA-HABITAT-CLAUDIO LARREA

¿CÓMO ES FOTOGRAFIAR UNA CIUDAD DESDE AFUERA, VIVIENDO AFUERA?

Los que vivimos afuera por lo general construimos un imaginario con la necesidad de imaginar a Buenos Aires, de la cual te fuiste, por muchas razones, pero siempre la extrañás. Entonces  necesitás construirte una historia. Yo imagino Buenos Aires en blanco y negro, a veces desaturada con algunos colores pálidos, pero siempre me la imagino como una ciudad de tango porque mi familia viene del tango. Mi abuelo tenía una orquesta en Bragado que se llamaba Larrea y sus muchachos. En esa orquesta mi papá era baterista, hacían típica y jazz. Y todo ese Buenos Aires se construyó cuando me fui la primera vez a Barcelona. Cuando regresé luego de diez años, Buenos Aires estaba muy destrozada después de la crisis de 2001. Y ahí, cuando vuelvo, es que decido hacer El amante de Buenos Aires que era una forma de aumentar el mito. Me inventé una Buenos Aires como Canaletto había hecho con Venecia en pintura. Un amante que rescataba cúpulas, personas, que recuperaba una parte hermosa que había dejado esa generación del 80 como una impronta de primer mundo.

¿CÓMO FUE EL TRABAJO SOBRE LA ARQUITECTURA PERONISTA?

Lo que  me doy cuenta es que la arquitectura social o paternalista que tiene una época a nivel mundial de los años 40 a los 50 también pasó acá, por Argentina, como pasó en Italia, en Estados Unidos o España. Es una arquitectura social que tiene una función muy concreta, construir desde el Estado, como padre, una contención social muy fuerte. Ya sea desde la educación con los colegios o la salud a través de hospitales. Y mucha gente fue feliz en ese universo paternalista. No hago un juicio de valor sobre eso. Yo con el peronismo soy agnóstico, laico te diría. Me interesaba la arquitectura del periodo. En ese contexto, recorrí durante seis meses distintos lugares e hice un trabajo para el Museo Evita. Pude entrar a la CGT después de seis meses de negociaciones y ahí descubrí que era una especie de Madame Tussaud’s donde estaban todos los popes. Estuve donde se veló a Evita, todo ese lugar es una especie de santuario. Todo lo que el arquitecto Jorge Sabaté imaginó está como contrahecho. Es muy impresionante. Y por todo este trabajo desemboqué en la República de los Niños. Ahí en 1951 Perón construye una especie de laboratorio donde los niños aprenden a ser ciudadanos, un proyecto maravilloso.

¿CUÁNTAS BUENOS AIRES DESCUBRISTE,
CUÁNTAS CIUDADES HAY EN UNA CIUDAD?

Es como una caja china. Entonces los lobbys, que fue lo primeros que fotografié, funcionó como clave de entrada.  Yo trabajo en publicidad, hago decorados, lo que me posibilita entrar a lugares que no entra todo el mundo. Ahí descubrí la cúpula del edificio Bencich, que como la terraza de Gath y Chaves desde donde se veía toda la ciudad, esa era Buenos Aires. Yo entiendo que las ciudades tienen que avanzar pero no se puede perder ese patrimonio. Los lobbys fueron clave para entrar y después vinieron las cúpulas, pero con una mirada particular. Hay mucho lugar común de las cúpulas. Yo quiero salir del cliché, de lo que es el fotoclub y buscar la creatividad.

¿ENCONTRASTE A BUENOS AIRES EN OTRAS CIUDADES?

Si, en Estambul y en Budapest. En esa época yo estaba extrañando mucho, ya llevábamos cuatro años viviendo en Barcelona, y Estambul es una ciudad muy caótica pero está muy viva y la gente está muy despierta. Ahí, en ese clima, y en Budapest es donde más me sentí en Buenos Aires.

TRES CRUCES CON LARREA

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La primera vez que vi a Claudio Larrea fue en el Centro Cultural Recoleta durante la muestra El amante de Buenos Aires. Me detuve en una fotografía del Banco Provincia que no terminaba de entender, donde había un juego de reflejos, y me quedé ahí mirando esa imagen enorme y poblada de personas, parecía una maqueta, hasta que se acercó Larrea, que estaba ahí, al lado de sus fotos, como un centinela amable, presentándose y diciendo que le gustaba ver la reacción del público ante las fotos y por eso iba a la sala en cada rato libre que tenía.

2

Años más tarde, me avisan en mi trabajo (un teatro casi centenario) que va a venir Claudio Larrea a hacer fotos de la arquitectura del lugar para una revista cultural. Me toca recibirlo y lo acompaño durante su recorrido por el teatro. Le muestro distintos espacios y recovecos. Es temprano en la mañana. Larrea, todo vestido de negro, trabaja solo con luz natural y auriculares puestos, encapsulado, en su propio trance. Le hablo de un documental que puede interesarle sobre la influencia de la arquitectura alemana en argentina. Lo despido en la puerta y, ante su consulta, le recomiendo una cafetería.

3

Contacto a Larrea poco después de su visita al teatro y le propongo entrevistarlo para AUREA. Nos encontramos en un café de Tribunales, casi tan bueno como el que le había recomendado yo días atrás, a menos de 24hs de que vuelva a Barcelona. Cuando termina la entrevista salimos del café y Buenos Aires bajo un cielo encapotado, con una atmósfera melancólica, parece una gran escenografía montada por el propio Larrea.

Y DESPUÉS VIENE REPÚBLICA DE WAIRES QUE ES UN TRABAJO ALGO MÁS EXPRESIVO Y OSCURO

Sí, el proceso curatorial de toda mi obra esta cruzada por el amor, mi marido es el que hace la curación de mi obra. Yo soy un generador de trabajo, salgo a la calle, antes en bicicleta, y voy recorriendo la ciudad y registrando. Y José Manuel Elliot, mi marido, va construyendo un relato. Una vez me dice “mirá todas estas fotos en blanco y negro qué oscuras”. Empezamos a pensar en la Republica de Weimar. Y nos reímos haciendo el chiste entre Weimar y Baires de donde termina saliendo el concepto de República de Waires. A mi todo el mundo alemán me vuelve loco, Fritz Lang, toda la influencia del cine, el expresionismo, todo eso es algo fundacional en lo que es mi foto. Y entonces empezamos a construir esta República de Waires. Lo que hablamos con José es que en esta república estaba todo lo que forma parte de esta sociedad oscura, lo que sería, la republica propiamente dicho, los hogares regios o de dinero, los inmigrantes, la clase baja, la noche que todo lo cubre, el cabaret, el restaurante, que es el Edelweiss, un emblema parecido al Ángel azul, y la gente que está sola. Todo es muy caricaturesco.

Y AL MISMO TIEMPO SOBRIO

Austero diría. Siempre en un tamaño muy chiquito, 20 x 30. Yo trabajo en digital pero emulando lo analógico. La discusión analógico-digital es un dilema en el que no quiero entrar, no me interesa esa dicotomía, la gente te pide una definición como en la política. Hay una moda de desestimar la fotografía digital porque todo el mundo tiene cámara o celular y entonces los analógicos sienten que desestimar lo digital los protege, que al menos hay una técnica que los cuida y los legitima. Entonces si vos no haces analógico lo puede hacer cualquiera. Pero vos podes tener una cámara estenopeica buenísima y hacer una foto fea. Y con un teléfono podes hacer una foto preciosa.

¿QUÉ PENSÁS DE LA DEMOCRATIZACIÓN QUE HUBO EN LA PRODUCCIÓN DE LAS IMÁGENES?

Que a los analógicos les patea el hígado. “¿Cómo que ahora todos hacen foto?”. Hay que mirar a los chicos, hay niños que hacen cosas geniales con un celular sacando fotos. Hay que convivir con eso, hay lugar para todos. En esa democratización de la fotografía la República de Waires gustaba pero no termina de parecerles lo analógico que debía ser. Y ahora estoy pensando una continuidad de esta oscuridad que se va a llamar “Noir, el silencio de la luz”. Es una fotografía que tiene más inmanencia, que te da la sensación de una presencia. Siempre trabajo como si estuviera en un laboratorio, apantallando, etc., pero de manera digital.

¿FOTOGRAFIAS LO QUE VES EN LA CALLE
O SALÍS CON UNA MISIÓN, CON UN PLAN DE TRABAJO?

Un poco y  un poco. Voy con la cámara a todas partes. No puedo evitarlo. Es más fuerte que yo, siempre estoy con la cámara. Pero también armamos salidas a algún barrio en particular que sabemos que va a estar bueno o que tenemos algún conocimiento previo, por ejemplo el barrio inglés de Caballito. Quizá de una salida me vengo con 5 fotos pero saqué 200, que es lo que los analógicos critican porque no vas con un rollo de 36, pero no es que tenga el “gatillo fácil” sino que a veces una misma imagen cambia de luz y no me la quiero perder, me cubro.

SOS COMO UN ARCHIVISTA DE LA CIUDAD,
HAY UN TRABAJO CON LA MEMORIA DE LA CIUDAD.

Más bien hay melancolía. Solo es un registro desde esa melancolía. Hay poca intención de conservar las cosas en ciertas ciudades, entonces me da melancolía y hago este trabajo.  

“MARÍA DE WAIRES, LA DIVINA DECADENCIA”; RECORRIDO ARQUITECTÓNICO DE UNA REPÚBLICA IMAGINARIA. INAUGURA EL DÍA 6 DE JUNIO A LAS 19HS EN EL CENTRO CULTURAL SAN MARTÍN SALA AB HALL CENTRAL (SARMIENTO 1551, C.A.B.A.)

TEXTO: LEONARDO SABBATELLA
FOTOS: CLAUDIO LARREA

PUBLICADO EL 23 DE mayo DE 2019

LAT. 34° 37’ 01.7” S  LONG. 58° 22’ 02.1” O

PUBLISHED ON 23 OF mayo OF 2019

LAT. 34° 37’ 01.7” S  LONG. 58° 22’ 02.1” O

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